Sobre nosotros
Caminos del Alma y Energía
Me llamo José Carlos Moreno, nací en 1976 y durante muchos años —y aún hoy— he sido electricista entre otras cosas . Un oficio de los de antes: manos a la obra, cables, herramientas y soluciones prácticas. Un trabajo honrado, de los que enseñan a resolver problemas con lógica… aunque la vida, ya se sabe, no siempre se arregla con la bolsa de herramientas de mano.
Con el tiempo fui entendiendo que hay otra energía que no se ve, que no pasa por los cables, pero que lo mueve todo por dentro: las emociones, las historias que cargamos, lo que no se dice y lo que el alma pide a gritos cuando ya no puede más.
Mi familia es el corazón de todo esto
Julia, mi Esposa, mi compañera de vida, de las buenas y de las duras.
Nuestros hijos: Elena, con una sensibilidad que siempre fue un paso por delante, y Álvaro, un alma especial que vino a enseñarnos la vida desde otra perspectiva que no salen en los libros.
Álvaro nació con síndrome Phelan-McDermid, una enfermedad rara poco común que nos cambió la mirada para siempre. Su silencio nos obligó a aprender a escuchar de otra manera. Sus gestos, sus tiempos y su forma de estar en este mundo nos llevaron a un lugar mucho más profundo. Sin darnos cuenta, se convirtió en uno de nuestros grandes maestros.
Cuando algo dentro empieza a removerse
Durante muchos años hice lo que toca hacer: trabajar, sacar adelante la familia, cumplir. Pero por dentro había una pregunta que no se callaba:
“¿Esto es todo?”
A los 25 años realice curso de Reiki niveles I y II. Lo guardé ahí, en un cajón, como quien sabe que eso tendrá su momento… aunque entonces no lo entendiera del todo.
Ese momento llegó en febrero de 2024. Algo se activó. Empecé a formarme en Kinesiología Psicoenergética (Toque para la Salud), ATM, sistema gastrointestinal y muchas otras formaciones que fueron llegando una detrás de otra. No por acumular títulos, sino porque el cuerpo y el alma pedían comprender.
El verdadero motor: sanar en casa
La motivación principal no fue profesional.
Fue Julia y Álvaro
Ella llevaba tiempo conviviendo con la fibromialgia. Con sus dolores diarios sin saber a que se debía tal y como se presenta la Fibromialgia. Su dolor y el querer saber como a nuestro hijo podíamos entender ante cualquier dolor que el sintiera pudiéramos tener la certeza lo que le sucedía fue el empujón definitivo. Empezamos a trabajar juntos, a sanar juntos… y sin darnos cuenta, El proceso de los mensajes de Julia y Álvaro despertó mi inicio, y la formación despertó en mi lo que mi alma tenia previsto para mi, lo que hoy soy. GRACIAS
El despertar no llegó bonito ni ordenado. Llegó como llegan las cosas importantes: sacudiendo, removiendo, rompiendo esquemas. Y ya no hubo vuelta atrás.
Atravesamos memorias familiares, miedos antiguos, traumas sin saber que los teníamos heridas que venían de nuestros ancestros y otras propias de nuestras vidas. No fue fácil, pero fue honesto. Y ese camino, recorrido codo con codo, nos fortaleció como pareja y como personas.
Una nueva forma de mirar la vida
Mientras sanábamos, Julia ya entendía a Álvaro como madre ya se sabe, a mi José Carlos empece a comprender mejor a Álvaro, a sentirlo sin necesidad de palabras. Aprendimos los dos que las almas que no se entienden con la cabeza, sino con el corazón abierto.
Y Elena, siempre presente, fue sostén y faro. Su sensibilidad, su mirada profunda y su manera de acompañar fueron clave en muchas etapas.
Lo que empezó como algo personal, casi íntimo, terminó convirtiéndose en un llamado.





El nacimiento de Amykine
Amykine no nace de una idea de negocio. Nace de una experiencia vivida. Aquí trabajamos José Carlos y Julia, juntos hacemos este equipo, como siempre hicimos como en la vida y en consulta. Acompañamos los procesos energéticos, emocionales y espirituales.
CEO
Sostengo el proceso terapéutico desde la presencia y el equilibrio. También percibo esas almas que se acercan y se comunican conmigo de una forma sutil. Acompaño al cliente de forma consciente y centrada, trabajando el cuerpo, la energía y la emoción con lógica, atención plena y respeto por cada paso del proceso que se necesite. Mi energía percibe, libera y ordena, facilitando que el cuerpo suelte bloqueos y que la persona recupere su propio equilibrio. Lo llamamos sanación, canalización o como lo queramos expresar; para mí es estar al servicio, con los pies en la tierra y el corazón abierto.
CTO
Caminamos contigo, porque también hemos caminado
Después de cada sesión, y de cada historia compartida, hay algo que tenemos muy claro.
- Aquí no se viene a que te arreglen. Se viene a escucharte, a soltar lo que pesa y a recuperar equilibrio.
- No trabajamos desde la teoría, sino desde lo vivido. Acompañamos porque también hemos caminado.
- Aquí no venimos a hacer milagros. Venimos a acompañar procesos de verdad.
Nuestra forma de acompañar
En Amykine no hay prisas ni recetas cerradas. Hay escucha, respeto y presencia real. Honramos la historia familiar, porque nadie llega vacío a esta vida y cada persona trae consigo memorias que desean ser comprendidas. Buscamos equilibrio entre cuerpo, mente y emoción, sabiendo que sanar no es un punto de llegada, sino un movimiento constante, un diálogo que se va ordenando poco a poco.
Y, sobre todo, DAMOS FE de que sí se puede sanar. Porque no lo hemos aprendido en libros: lo hemos vivido en nuestra propia casa.
“Tu bienestar, nuestro camino.”
Sanar es un viaje. Cada persona lo vive a su manera, a su ritmo y en su momento. Algunos lo llaman despertar. Nosotros lo entendemos como un proceso que se vive paso a paso, con presencia y verdad. Bienvenido a Amykine. Aquí empieza tu propio camino interior.